Vivimos en un momento en el que casi toda la información que manejamos está en formato digital y cuando toca presentar una prueba en un juicio, no siempre es fácil demostrar que lo que estamos enseñando es real y fiable.
Lo que hoy ves en pantalla puede desaparecer mañana o cambiarse hoy en cuestión de segundos. Por eso es tan importante contar con una certificación digital: te asegura que ese contenido es real y que puede tener validez legal si necesitas usarlo ante un tribunal.
El problema de las falsificaciones digitales
Hoy en día, crear una coartada falsa es cuestión de minutos. En Internet existen herramientas gratuitas que permiten simular con total realismo una conversación de WhatsApp o una publicación en Instagram o Facebook. A golpe de clic, cualquiera puede generar un contenido falso que parece totalmente real.
Con unos conocimientos básicos (o simplemente viendo un tutorial en YouTube) y usando las herramientas de desarrollador que vienen en cualquier navegador (como Chrome), puedes modificar el contenido de una página web a tu antojo. Sí, como lo lees (o “literal”, como diría la generación Z), con un poco de maña puedes cambiar una imagen, escribir lo que te interesa, incluso alterar fechas… Le das a imprimir, haces una captura de pantalla o una foto con el móvil, y ya tienes una “prueba” que cuela a simple vista, aunque en realidad sea más falsa que un billete de tres euros.
Lo peor de todo es que, a día de hoy, muchos procedimientos judiciales siguen admitiendo simples pantallazos impresos en papel como prueba, sin que estén respaldados por ninguna empresa certificadora ni sistema técnico que garantice su veracidad.
Ante esta realidad, contar con una prueba certificada por un tercero independiente aporta un valor incuestionable. En caso de impugnación, será mucho más sencillo acreditar su autenticidad y proteger su validez en sede judicial.
¿Qué tipo de contenido digital se puede certificar?
Actualmente, las herramientas de certificación digital han avanzado tanto que permiten dejar constancia, con garantías técnicas y jurídicas, de una gran variedad de información digital:
- Navegaciones completas por internet.
- Páginas web individuales.
- Conversaciones de WhatsApp (teniendo en cuenta sus limitaciones).
- Correos electrónicos.
- Documentos o ficheros digitales de cualquier tipo.
Estos certificados suelen incluir firma electrónica avanzada, código hash, sellado de tiempo cualificado y metadatos técnicos que refuerzan su autenticidad. De este modo, se convierten en pruebas robustas, difícilmente impugnables.
En Detectives Grupo 2 sabemos lo importantes que pueden llegar a ser determinadas pruebas en un momento clave de un procedimiento judicial, y no queremos que, como cliente, corras riesgos innecesarios. Por eso, usamos con frecuencia servicios de certificación digital para reforzar las pruebas que obtenemos durante nuestras investigaciones. Ya sea una publicación en redes sociales, una página web o un mensaje en una aplicación de mensajería, si no se certifica adecuadamente en el momento oportuno, puede desaparecer o ser impugnado fácilmente por un abogado especializado en pruebas digitales. Incluir estas certificaciones en nuestros informes garantiza la solidez y validez de esa prueba presentada.

Aplicado a la práctica
En uno de nuestros casos, investigábamos a una persona que estaba de baja laboral, pero existían sospechas de que trabajaba de coordinador en otra empresa. Además de realizar una vigilancia y seguimiento eficaces, gracias a las reseñas de clientes en Google Maps, que mencionaban su nombre directamente, pudimos acreditar que efectivamente prestaba servicios desde fechas muy cercanas al inicio de la baja. Certificamos esas reseñas en el momento preciso, antes de que pudieran ser borradas o modificadas, y esa fue otra de las pruebas clave en el despido.
En otro caso, una trabajadora también en situación de baja médica vendía ropa a través de una tienda online. Certificamos no solo el contenido de la página, sino todo el proceso de compra, desde el producto hasta el pago. Junto con la vigilancia realizada, esta prueba digital permitió demostrar la autoría de la página y reforzar la existencia de esa actividad laboral encubierta.
En este tipo de investigaciones, no nos limitamos a hacer simples capturas de pantalla (que también realizamos si se trata de información sin trascendencia probatoria). Por lo general, certificamos esos contenidos con todas las garantías técnicas y legales, para que puedan tener validez en un procedimiento judicial si fuera necesario. Lo importante no es solo ver el contenido, sino poder demostrar que existía, en esa forma concreta y en una fecha determinada.
Podemos ayudarte
Nuestro consejo es claro: no te fíes de una prueba digital que no vaya certificada. Si en un procedimiento judicial te presentan un simple pantallazo, impúgnalo sin dudar. Es algo bastante habitual, y lo que muchos no saben es que, en caso de impugnación, la carga de demostrar que esa prueba es auténtica recae en quien la aporta. Y si el contenido original ya no está disponible en internet, lo va a tener muy difícil.
Y si eres tú quien tiene que presentar una prueba digital en juicio, sé astuto: solicita una certificación digital antes de hacerlo y evita problemas innecesarios.
Si necesitas demostrar que un contenido digital existía en un momento concreto, en Detectives Grupo 2 te asesoramos para certificarlo de forma adecuada. Podemos ayudarte a recoger la evidencia, preservarla legalmente y acompañarte durante todo el proceso si forma parte de una investigación más amplia.
No dejes que una prueba importante se desvanezca o “la tiren por tierra”. La diferencia entre ganar o perder un juicio puede estar en cómo se ha recogido esa información.











